lunes, junio 26, 2006

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Las mariposas tienen cualidad de ave. Revolotean, sí, ya lo sabemos... pero tambien renacen de las cenizas, como el pajarraco mítico... que cuando uno las piensa bien muertas y pisoteadas, solo hace falta un perfil de antaño para hacerles levantar cabeza. Y no es que el arquitecto perfecto siga en vigencia. Tampoco es que no lo valga.

La primera vez que fuí a la playa, me faltaba el par de años para completar el par de lustros. Por aquel entonces contaba con tres amiguitos postizos, y un hermanito pequeño que le tenía terror al agua. Recuerdo que yo jugaba con Tony, con Lalo, con Lety... mientras nuestros padres intentaban en vano construir una casa de campaña.
Lety era la líder del grupo, la simpática, la amiguera, la Candy Candy contemporánea que a todos sabía ganarse. No la envidiaba entonces, o al menos, eso es lo que me cuenta la memoria. La veía como una pequeña hechicerita cuyo poder radicaba, cual Sansón, tras el rojo de sus cabellos, que en este mundo de destacados era un cromatismo poco común.
La competitividad me vino después, cuando, por sacar de las vísceras los residuos de un-tal-José, recurrí a los recuerdos de la temprana infancia... aún en la infancia (mira tú, desde chiquita ya hacía eso) y me autoimpuse a un-tal-Tony, repitiéndome el mantra loquieresloquieresloquieresloquieres hasta que me convencí.
Salí de la primaria con alto promedio y engañosa experiencia, pues mientras me creía ahora más madura y evolucionada, más charming y "ahora sí yo seré la cotizada y no Lety", me llega la dura realidad mostrándome a una Lety que avanzó senda proporcionalmente, con el mismo carisma y la misma facilidad de conducción de siempre, solo que matizada esta vez por un físico marca Barbie que, para épocas de escuela secundaria, cuando uno suele ser un aborto hormonal sin forma, patrocinaba los silbidos desde la planta alta a coro por salones enteros de púberes en celo.

Me viene este curioso flashback, mientras me analizo con lupa... que cuando dije que el destino se portó mamón conmigo, que debí haber conocido a Erick en la adolescencia y a Luisito don Arquitecto Perfecto en esta etapa de la existencia... para luego retractarme, y asegurar categóricamente que, de haber conocido a Luis en estas condiciones, probablemente no me causaría ningún impacto, no preeví que, así como uno avanza y evoluciona, la gente que vemos y que dejamos de ver también lo hace. Y quizá aquél Luis del promedio más alto de toda la carrera de arquitectura podría no poderme ahora... pero quizá aquél Luis sea tan "aquél Luis" como aquélla Lety de secundaria era la pequeñita pelirroja pecosita y simpaticona que saltaba entre conchitas marinas. No lo sé. El vistazo rápido de hace unas horas no me basta para constatarlo. Lo que sí puedo asegurar es que... por segundos, yo volví a ser la quinceañerita ilusa y soñadora de la preparatoria. O eso, o estoy recurriendo nuevamente a las memorias del pasado para limarme los residuos del presente.

viernes, junio 16, 2006

supermassive black hole

A must one

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How to make a Nell
Ingredients:

3 parts success

1 part arrogance

3 parts joy
Method:
Combine in a tall glass half filled with crushed ice. Add a little caring if desired!


Username:


Personality cocktail
From Go-Quiz.com



Cagado...

martes, junio 06, 2006

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Tenía diecisiete inviernos cuando oí hablar de él por vez primera. Escuchaba leyendas que decían que ataviava de azules su frágil y cadenciosa complexión, mientras se paseaba por el treceavo piso de un edificio sin nombre. No presté mucha atención. Escuchaba ecos que vitoreaban sus habilidades histriónicas, la elegancia de su andar, la resonancia hechizante de su melodiosa voz... incluso había quien decía que podías ver un fragmento de los altos cielos con solo verle a los ojos .
Pero no fué hasta que lo supe nocturno, que comenzó a despertar mi curiosidad. Lo describían como a un ángel... pero era una criatura de la noche, constituyendo el cliché más delicioso que pueda explotarse en asunto de bilateralidad y yo, burlándome de mí misma por repetir el mismo patrón de siempre, me obligaba a concentrarme en mis asuntos personales antes de seguir sendas absurdas que a nada llevarían.

Fué cuando mis ánimos se colapsaron que tuve acercamiento con él. De la causa, poco o nada recuerdo, efecto secundario de la conversión... solo permanecen retazos de imágenes y ecos de sentidos: las luciérnagas que vivían en mis arterias, las mariposas que en mi vientre ya no revolotean, la sonrisa de esa niña pequeña que pintaba el camino de regreso a casa con el rojo de sus muñecas heridas, los gritos de su amiguita, que la cargaba histérica sin saber qué hacer con ella... y yo que elegía ver a los ojos de la pequeña moribunda en lugar de unirme a la gente horrorizada que se movia nerviosamente alrededor de la escena... y veía en esa mirada hacia la nada, en ese brillo que poco a poco se extinguía, la unidad del todo con la nada, la tranquilidad del que se libera, la serenidad de la última bocanada de vida, y al comprenderla por quitársela, en medio de aquél concierto de gritos y alaridos, descubrí mi petrificación, misma que se había gestado desde tiempo atrás cuando lloraba por menos que niñas muertas.

- Sé que te duele. Y mucho. Sé que tienes miedo. Se que no confías, que huyes de la confianza... que deseas morirte.
- ¿Quién eres?

Me dijo su nombre. Un nombre de cinco caras. Un nombre perteneciente a un idioma de hielo que arde con la intensidad del fuego. Su nombre era Luz.

- Irónico.
- Qué es irónico?
- Tu nombre.
- Qué tiene de irónico?
- Es el nombre de un ángel, y tu encanto es el de un vampiro.

Esboza una sonrisa triste.

- Quizá lo sea. Amo las ironías, y adoro las paradojas... son lo más cercano que tenemos a la Unidad. Cuando las dualidades se hacen uno, podemos ver la cara de Dios.
- La has visto?

Voltea a verme y me sonríe.

- La veo cada que miro al espejo, la veo en las cambiantes cortezas de los árboles, la veo en el fruir carmesí que me alimenta noche tras noche, la veo en tí en este momento.

Tenían razón aquellos que decían ver un fragmento de los Altos Cielos al internarse en las pupilas de aquél joven. Él tenía razón también. A través de sus ojos podía ver la vida y la muerte, y cómo ambas se hacían una a través de ese fluir carmesí que, de repente, me hacían adivinar a Dios a través de mi propio fluir, un fluir que pasaba cuidadosamente de mi garganta a la suya.
Apenas me dí cuenta.
Él reía. Reía con una melancolía dulce. Era la manifestación más exquisita de dualidad. Podías percibir el eco de todas las lágrimas que habían surcado sus mejillas, podías ver en sus adentro la tristeza que les confecciona de cuando en cuando, podías incluso verle llorar y nunca percibirlo al mismo tiempo tan fuerte y tan ajeno dentro de ese dolor tan inmenso, tan suyo, tan envolvente que lo protegía de la intemperie, y nada ni nadie en el planeta podría hacerle jamás daño alguno que fuese más allá de su cotidiano sufrimiento.
Aprendió, no sé cómo, a disfrutarlo.
Me enseñó, no sé cómo, a disfrutrarlo.

Las noches subsecuentes me reunía con él por las noches. Permanecíamos cantántole a la nada hasta entrada la madrugada. Yo no pronunciaba palabra, ni emitía sonido alguno. Me limitaba a seguir el sonido de su voz con el movimiento de mis labios, a sentir la vibración melancólica de su mensaje a través de los estertores en mis venas. Tan perfecta me parecía su melodiosidad, que se me antojaba una grosería profana hacerle dueto. Me cantó todas y cada una de sus canciones, me aprendí todas y cada una de sus letras. Escarbé su nombre en mi pecho con una navaja. Nunca se dió cuenta.

Un día, de repente, esas noches llegaron a su fin. En mi cotidianeidad había estado enamorada de un príncipe sin rumbo. Ahora ese príncipe parecía encontrarlo, y ese rumbo parecía guiarle a mí. Por derecho de antigüedad, acogí de nueva cuenta el sentimiento, y fué entonces que mi ángel nocturno desapareció. Seguía acudiendo a nuestro punto de reunión por las noches, pero él ya no estaba ahí. De cuando en cuando me parecía escuchar su voz en la distancia, y poco a poco dejaba de tener significado. Parecía haberme dejado en manos de mi recién adquirido cuento de hadas, para dejarme vivirlo en felicidad y armonía.

No pude.

A la segunda semana, me bebí al príncipe azul de un solo trago. Él, que en vampiros no cree, permanece alejado en algún rincón de su castillo, convenciéndose a sí mismo que fué él quien me dejó, y el dejo de cariño que alguna vez le tuve, y que quizá aún le tengo, desaparece día con día, devastado por la costumbre de ver a mi espejo y encontrarme sólo a mí. Luego vino otro príncipe. Luego otro. Luego un duque. De éste último no saqué gran cosa, los dos primeros, corrieron con peor suerte.

Ayer me levanté tarde, como de costumbre. Caminé perezozamente hacia el enorme espejo empotrado en la pared oculta... y lo encontré ahí, frente a mí, oculto en mi reflejo todo este tiempo. Le dibujé una media sonrisa con mis labios, y me sonrió con la misma cadencia de antes. Entendí entonces que me amó vacuamente... como sólo la gente rota sabe querer, como yo aprecio a mis príncipes sin el compás rítmico de un corazón que murió hace ya tiempo, y sin embargo, no podría haber en el mundo sentimiento más noble que ese: el de un ser que te quiere como puede, aún cuando no puede querer.
Lo ví ahí, tranquilo, pausado, de la mano con su destino... ahí, frente a mí, el corazón más roto de todos los rompecorazones.

viernes, junio 02, 2006

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"Un día cercano a hoy, hace 5 años, estaba apunto de entrar a la universidad."

Así comienza su relato cierto Koala que se graduará en un par de días. Por alguna razón, la frase me pesa en los ánimos: invoca una nostalgia tosca y grosera que se atora en la afluente de los recuerdos, impidiéndoles pasar... como si algún trauma estuviera presto a ser bloqueado, asunto que es absurdo, desde que ITESO ha sido la mejor casa de estudios de mi existencia.
Quizá es un reproche de Kardott, que me escupe en la cara quejándose de haber decorado este, nuestro nuevo sitio, a imagen y semejanza de Diary-x. "No has aprendido nada" dice refunfuñando.
Y tiene razón, decoro los alrededores con las mismas metáforas desviadas de siempre, dirigidas al mismo punto... incluso él mismo es Arián, es Reichnart, es Xendruce... pero con otro nombre. No lo mato porque este sí es útil, no como los otros. Ahora quién está en posesión del teclado, Nell? Tu o yo? jaja... menos mal que nadie nos presta retinas. Respalda que se te caerán las memorias. Que no queríamos que eso pasara? Tendrás mucho tiempo libre cuando estés vieja y sola, así que mejor respalda. Guárdalas donde no estorben y solo entonces vuelvelas a abrir. Eres un idiota. Sehhh, y me adoras por eso. Soy el sueño de tu vida, pero soy tan perfecto que nunca me materializarás, ni siquiera en el belga, ni siquiera en el otro niño que come contigo los jueves, que está bonito y es perfecto para tí, pero cometió la idiotez de enamorarse prematuramente... además, está roto. Si algo debes aprender, es a huir de los rotos. Tu fuiste una de ellos, sabes perfectamente que esa gente te apuñala con sus fragmentos cuando te abraza... o se los encaja más profundo, si estás en estado de petrificación, y ya estoy hasta la madre de cuidarte por tu pinche karma de mierda. Hago mucho. Dame las gracias. Gracias Kardott. Por nada.

domingo, mayo 21, 2006

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Otra vez todo gira alrededor tuyo, palmerita mía. Me gustarìa llamarte por tu nombre glamouroso, pero entiende bien, procedo así por protección. No se a qué exactamente, sólo sé que debo hacerlo así.
Le contaba mi niña interna a la libreta provisional de los jueves que estuvo siguiendo el consejo del tío Federico, y se hizo diosa, leona... y ahora niña... lo cual es chistoso en estos momentos, pues, hurgando referencias del pasado, para construir un presente que me ayude a definir un futuro - con esto quiero decir que me puse a buscar dibujos viejos de la Kaiser Blade para poder hacer la segunda ilustración de una animación que estoy ideando para sellar de una vez por todas mi mente- me encontré con antiguos escritos de una historia que me marcó en una etapa de mi vida, y que ya había olvidado. Escritos donde fuí princesa y fuí leona. Escritos que no escribí yo. Tan así llegaron a quererme alguna vez. Tan así me quieren ahora, todavía... aunque no son poetas, como antes, ni lo demuestran abiertamente, como en ese entonces.
Me asaltó la idea, no lo voy a negar, de por qué te tengo aprecio a tí, cuando hay tanta gente allá afuera que quizá lo merezca más. De repente me gusta imaginar que tu también me aprecias, pero no lo demuestras porque me tienes miedo, tu mismo me dijiste esto último, y sí, es comprensible: yo también te tengo miedo.
Le decía mi niña interna a la libreta temporal de los jueves, como íbamos diciendo, que quería darte las gracias por el esfuerzo que hiciste, no solo al intentar enseñarnos algo nuevo (a nadar, a dejarnos llevar, a enterrar la mente y confiar en el instinto), que sabemos no lo conseguiste porque no nos dejamos, y eso te decepcionó... lo noté cuando casi me dueles de nuevo al adentrarte en el agua diciendo por sobre tu hombro "Ok, regresa a tu 'lugar seguro'", que no se si sepas, pero eso del "lugar seguro" ha sido una piedra en el zapato desde hace mucho y no es un tema fácil de abordar para mí. Tuve que irme lejos para tirar mi malvibrosidad en algun lado donde no les estorbara, y descubrí en el trayecto, al ritmo del "once upon a time...", que todavía hay cangrejos muy a la orilla en esa playa.

Ahora llego al punto en el que no sé cuál era el punto de escribir en este espacio. Mi necesidad saciada de sacar lo que tenía por dentro me dice que es suficiente y que pare de tipear. No saqué todo lo que tengo adentro, creo que nunca lo voy a hacer... he aprendido que es más fácil llevar la vida propia si uno se guarda las cosas y maneja sus memorias a su antojo, por lo que quizá lo que sienta hoy, no existirá mañana, y tampoco habrá vestigio en la memoria de que alguna vez existió... quedará en su lugar el recuerdo que nuestra mente arme con los retazos de información que queden dispersos, que no será recuerdo del todo, sino una explicación plausible de los acontecimientos que, dicho sea de paso, uno puede moldear a voluntad. Asunto de superviviencia. No estoy segura de qué es lo que quiero que seas. Podrías ser el príncipe índigo que destronó al arquitecto perfecto que se asentó para siempre como Emperador del pasado, soberano de mis estados anímicos. O podrías ser nada. Todo depende de los vestigios que deje para que la memoria haga sus restauraciones en el futuro. Quizá te permita escoger qué es lo que quieres ser, estoy de modo. Quizá no esté de modo más adelante. Quizá en tu ausencia vengan terceros y me jalen las retinas. Quizá te las jalen a tí por tierras germanas, para que cuando regreses este asunto te interese una bicoca... si es que no te interesa una bicoca ya, aunque no lo creo. No aún.

viernes, abril 21, 2006

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10 AñOS ATRáS YO:
Entraba a la secundaria. Regresaba del primer viaje sin mis padres que realizaba en la mía vida, patrocinado por una ñoñez temprana que me permitió conocer la residencia de Los Pinos por dentro... y saludar a un presidente de mano (tómenla, saludadores itesianos de Fox!).

5 AñOS ATRáS YO:
Tenía puestas las neuronas a la máxima potencia, me paseaba por el ático del Freak y todos sus entes me nutrían en seis meses de ocio virtual mucho más de lo que me habían nutrido tres años de preparatoria.

1 AñO ATRáS YO:
Estaría acaso dándole los ultimos toques a las ilustraciones que hice para el cuento de Conaculta "a la Orilla del Viento".

AYER YO:
Fui a clase de taller, al centro de la ciudad.

5 CANCIONES DE LAS QUE ME Sé TODA LA LETRA:
1. Bury me deep inside your heart (HIM)
2. Because of you (Kelly Clarkson)
3. My inmortal (evanescence)
4. The ghost of you (my chemical romance)
5. The moment of our love (negative)


5 LUGARES IDEALES PARA IRME:
1. Finlandia
2. Finlandia
3. Finlandia
4. Finlandia
5. Finlandia

5 MAYORES ALEGRíAS DE MI VIDA:

1. Venirme a Guadalajara
2. Ganar varios concursos consecutivamente
3. Alegria censurada por asunto de modestia.
4. Alegría censurada por asunto de autodefensa
5. Alegría censurada por asunto complicado

5 COSAS QUE ME GUSTA COMER:
1. Comida china
2. Helados
3. Chocolates
4. Guacamole
5. Fruta

5 COSAS QUE NUNCA ME VERáS USAR:
1. Tacon de aguja
2. Vestidos de quinceañera
3. Patines
4. Material quirúrgico
5. Consolas de videojuegos que me pertenezcan

5 JUGUETES FAVORITOS:
1. Cannot tell
2. Cannot tell
3. San Photoshop
4. Internet
5. Cannot tell