lunes, enero 08, 2007

Pink Punk Princes

El rosa y yo raras veces nos hemos topado.


Desde chiquita, siempre fuí una niña atípica: no me gustaban las muñecas, jugaba fútbol con los niños de la primaria, veía supercampeones, combatía a mis enemiguitos con polvo de diamante, puño de pegaso, adokens, medialunas y el balón era mi mejor amigo... y cada que tocaba regalos en casa de la abuela, los artículos de colección color de rosa iban a parar a manos de mi prima Marisol, mientras yo conservaba los mismos artículos en colores verdes, morados, aguamarinas y azules.


Recuerdo aquélla mañana de primavera en la que paseaba no tan felizmente por los pasillos de mi universidad, más expresamente, por el dichoso Pasillo de la Autoestima, lugar de congregación para jóvenes ingenieros de espíritu primaveral cuyo objetivo consistía en alabar la belleza femenina dando sendos gritos de lujuria y pasión desbocada. Por ese pasillo transitábamos la compañera Sara Alicia Mazariegos, el compañero Gustavo (a.k.a. "Fucsia") y yo, cuando por la lejanía vimos a la encarnación de aquél que sería el equivalente del hombre misterioso de Liniers... si acaso, con una apocalyptica cabellera a media espalda que me provocaba la más verdosa de las envidias (eso... y la sudadera de Lacrymosa que me presumió hasta el cansancio, misma que adquirió en aquél concierto que por razones rivieramayerísticas me perdí). Como dicha área arquitectónica ha estado siempre hecha a los gritos, haciendo acopio de mis memorias (que venían a contarme que aquél darketo melancólico de dos metros era como una de esas bolitas de chocolate llamadas Freskas: negro por fuera, rosa por dentro) y de una cantidad considerable de aire para pulmones, le grité de esquina a esquina: "ROOOOOOSAAAAAA"


Después de minutos de charla sobre su rosada condición interior, misma que él negaba con toda la goticidad de su postura, la compañera Sara Alicia Mazariegos lanzó el ultimátum:


- Si no eres así... por qué acudiste al llamado después de que te gritamos "Rosa"?


- Es que pensé que estaban gritando "Cosa"!



Así fué como comenzó mi primera y única aproximación al color rosa... puesto que nuestro amigo CosaRosa comenzó a voltear la tortilla y logró convencer al compañero Gustavo de que yo era la dichosa "Rosa". En esta fatídica fecha fué que él agarró asimismo su tono Fucsia . Cada que nos vemos, no importa si se trata de estadio, iglesia, cafetería o Arena VFG , nos gritamos nuestros respectivos colores a pulmón exprimido mientras los comensales/creyentes/fanáticos/amigos/etc desconocen cualquier relación con nosotros y ocultan su rostro mancillado de pena ajena.


Y es que no hay nada más escalofriante a ojos del varón humano que el color rosa.


Mientras Mr. Pink es el único sobreviviente en Perros de Reserva y Alfie diría que llevar una camisa rosa sin sentirse incómodo es la máxima prueba de virilidad que un hombre puede afrontar... mi hermano dice que no necesita usar rosa para sentirse hombre, mientras los varones que acuden a la papelería que atiende Cristinoide hacen la consagrada pregunta por enésima ocasión - "¿No tienes en otro color?"- cada que ella les da una libreta con la pasta color rosa. Ahí tienen, seguidores del horror psicológico: su próximo hit debe tener ambientación rosada. Los varones daran fe y legalidad a mi comentario:





Así que ya saben ladies: no se arrosen!!



4 comentarios:

Anónimo dijo...

Desde hoy me has encantado

Anónimo dijo...

Por que no tienes comentarios, acaso los borras

Nell dijo...

Nop... Nadie me quiere. Sniff!

chapandrano dijo...

yo siempre trato escribir pero nosale nada tu culpaaaaaaaaaaaaaa (thboko)